Un lugar de reflexión... un lugar donde lo común, lo cotidiano, puede aparecerse como lo no tan indigno de ponerse a la vista, de ser tomado en consideración.
jueves, marzo 25, 2010
Canción Incompleta
¡Vuela! ¡Vuela y vete de este lugar del dolor! Vuela y déjanos aún sufrir la tortura de las horas hasta que la bendita Erinia de la mano nos conduzca al jardín de la calma. ¡Vuela! Vuela y vete a terminar la canción que jamás terminé...
Cuando decides dejar por un segundo todo atrás y sumergirte en la novedad, ahí es cuando comienzas a aprender.
Que nuestra sociedad es super libre, me decían. Que los alemanes son unos cuadrados y pesados, afirmaban. Que no existe ley totalmente universal, yo pensaba.
Que cuando sólo eres un turista no alcanzas a ver nada más allá de lo que el prejuicio ya de antemano en tu hogar te ha mostrado, pero vivir, vivir es otra cosa. Comienzas a ver por debajo del prejuicio como quien decide sumergirse en la oscuridad para finalmente ver que la oscuridad jamás dejará de serlo hasta que no se esté dentro de ella, y ahí es donde sobreviene la luz. Aprendes, conoces, te haces uno más y ves que no existe un lugar perfecto, como el prejuicio a veces señala. Que sólo hay lugares distintos.
Así aprendí que nosotros somos quizás tan cuadrados como ellos, pero sólo que para otras cosas.
Que para nosotros poco importa un semáforo peatonal en rojo, y que es muy mal visto que alguien orine en la calle. Sin embargo allá vi como algo muy mal visto el cruzar la calle en rojo, aunque no circulasen autos en ese momento, sin embargo me sorprendió ver a hombres orinando en una pared mientras esperaban la luz verde.
Que acá todos viven estresados corriendo a todas partes, porque siempre van atrasados a todo lugar, y allá todos viven estresados preocupados de la hora para jamás llegar tarde. El estrés es el mismo, sólo que allá es antes de la hora y aquí es después de la hora, pero todos estamos estresados igual. No es mejor, no es peor, es distinto.
Que el orden, la puntualidad y el compromiso son valores importantes para nosotros, sí. Que son componentes importantes de la constitución de la amistad y de la Familia, sí. Pero el sobrevalorar dichos conceptos es algo riesgoso, que no se ve hasta que se convive con ellos. Que la sagrada agenda manda la vida en aquella sociedad, al principio parece algo increíble y valorable, pero luego de ver que alguien, por tener un compromiso de poca importancia fijado con anterioridad, es capaz de no asistir a la fiesta de cumpleaños de un amigo, te lo cuestionas. Quizás me acomoda más la sobrevaloración de la Amistad que se vive en nuestra sociedad, pero quizás eso sólo se da porque en esta sociedad crecí.
Que el sistema de transporte público funciona como un verdadero reloj suizo, es verdad. Que a casi todos los lugares de Berlín puedes llegar en la locomoción colectiva, es cierto. Que por ello los habitantes de dicha ciudad sienten una gran flojera por caminar tan sólo 5 ó 6 cuadras, porque podrían hacerlo en metro, también es verdad.
No sé si allá era todo mejor o peor, no sé si acá todo es mejor o peor. Sólo sé que aquí se siente el calor del hogar. Aquí ninguna mujer se complica si le saludo con un beso, porque quizás no sabe hacerlo. Allá sólo es distinto y hay que vivirlo para comprenderlo, hay que sumergirse, desnudarse de prejuicios y simplemente aprender. Aquí sólo es distinto, pero me acomoda, porque mi Chile sabe a Amistad, Familia y a la tierra, esa tierra que impregnó las rodillas de mi infancia.